Galicia es una tierra de costumbres muy arraigadas en antiguas y profundas creencias que incluyen supersticiones y leyendas paganas entremezcladas con un fuerte componente religioso. En la práctica esto se traduce en muchísimas fiestas, romerías y ferias.
Los celtas han dejado profundas huellas en la cultura gallega, con sus ceremoniales basados en la naturaleza. Culto a los árboles y a los animales, a las aguas y las ánimas. . Es la comunidad española que más suele relacionarse con la brujería. “Bruxa, meiga y feiticeira” realizan amuletos contra el mal de ojo y curan enfermedades con el conocimiento de hierbas medicinales.
El cruceiro, que podemos encontrar en los cruces de caminos gallegos, es el más importante emblema de Galicia. Símbolo de la cristianización gallega, se le atribuye sentido protector. Entre los de origen medieval, podemos hallar algunos muy conocidos, como los de Teo, Noya, Pontevedra, o el de Home Santo que actualmente está en Santiago.
En los caminos del sur de Galicia podemos encontrar petos de ánimas, un tipo de limosneros realizados en piedra para recaudar dinero que alivie el pesar de las almas condenadas a vagar por el mundo en la Santa Compaña, una especie de cortejo fúnebre compuesto por espíritus condenados.
Los gallegos intentan preservar esas antiguas tradiciones plasmándolas en su folklore con manifestaciones como la Noche de San Juan, que también se festeja en toda Europa, donde los malos espíritus se conjuran con el fuego y los baños de mar.
Una de los más conocidos exponentes es el Camino de Santiago, un camino de peregrinación del que se dice que el polvo del camino que los peregrinos levantan es el que forma la Vía Láctea, también conocida como el Camino de Santiago.
Los instrumentos musicales acompañan siempre las celebraciones, la gaita, de origen celta es uno de los más tradicionales de la cultura gallega. Tampoco faltan el vino, con el protagonismo del Albariño de las Rías Baixas, el aguardiente, el pulpo y el marisco de las costas gallegas.
El aguardiente tiene un papel importante en el conjuro de maleficios con el rito de la queimada que ya hacían los celtas, pronunciando:
“Buhos, lechuzas, sapos y brujas.
Demonios, trasgos y diablos, espíritus de los nebulosos valles.
Cuervos, salamandras y brujas: hechizos de las curanderas.
…..
Y cuando este brebaje baje por nuestras gargantas, quedaremos libres de los males de
nuestra alma y de todo embrujo…….”
Un lugar donde encontraras información sobre la historia, tradiciones, costumbres, leyendas y mitos de esta cultura.
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miércoles, 6 de junio de 2012
Navidad celta gallega
La Navidad en Galicia está muy ligada al solsticio de invierno, -que los celtas llamaron Yule-, momento en el que las horas de luz son escasas.
La Navidad en Galicia está muy ligada al solsticio de invierno, -que los celtas llamaron Yule-, momento en el que las horas de luz son escasas, ya que el sol está en su momento más bajo. Más tarde la Iglesia establecería una fecha cercana a ésta como fecha para la celebración del Nacimiento de Jesús, como forma de que poco a poco los fieles prestasen menos atención a sus costumbres paganas.
Al amanecer y con el sonido de la gaita se inicia esta celebración, donde la comida y la bebida son los protagonistas de la jornada. Esta fiesta, -que se celebra en lo alto de la montaña-, dura todo el día y toda la noche hasta el comienzo de un nuevo día.
Durante esta festividad se quemaba un tronco, que ardía lentamente en honor al nacimiento del nuevo sol, y a cuyos carbones se les atribuía propiedades mágicas. Hoy en día, esto forma parte de las costumbres navideñas de Galicia, -llamada Tizón o Cepo de Nadal-, y sus cenizas se echan al fuego en los días de tormenta para proteger la casa de los rayos.
De esta tradición también proceden los dulces con forma de tronco, -ya sean de chocolate o de mazapán-, que se degustan en estas fechas.
Mucho antes que Papá Noel en Galicia existía la figura del Apaldador, -que hoy en día está en vías de recuperación-. El apaldador es un gigante, de oficio carbonero, que vive en las montañas. En Navidad bajaba a las aldeas para tocar las barrigas de los niños y niñas y comprobar si estaban bien alimentados. Antes de marcharse y desearles un buen año, les dejaba un puñado de castañas asadas.
La Navidad en Galicia está muy ligada al solsticio de invierno, -que los celtas llamaron Yule-, momento en el que las horas de luz son escasas, ya que el sol está en su momento más bajo. Más tarde la Iglesia establecería una fecha cercana a ésta como fecha para la celebración del Nacimiento de Jesús, como forma de que poco a poco los fieles prestasen menos atención a sus costumbres paganas.
Al amanecer y con el sonido de la gaita se inicia esta celebración, donde la comida y la bebida son los protagonistas de la jornada. Esta fiesta, -que se celebra en lo alto de la montaña-, dura todo el día y toda la noche hasta el comienzo de un nuevo día.
Durante esta festividad se quemaba un tronco, que ardía lentamente en honor al nacimiento del nuevo sol, y a cuyos carbones se les atribuía propiedades mágicas. Hoy en día, esto forma parte de las costumbres navideñas de Galicia, -llamada Tizón o Cepo de Nadal-, y sus cenizas se echan al fuego en los días de tormenta para proteger la casa de los rayos.
De esta tradición también proceden los dulces con forma de tronco, -ya sean de chocolate o de mazapán-, que se degustan en estas fechas.
Mucho antes que Papá Noel en Galicia existía la figura del Apaldador, -que hoy en día está en vías de recuperación-. El apaldador es un gigante, de oficio carbonero, que vive en las montañas. En Navidad bajaba a las aldeas para tocar las barrigas de los niños y niñas y comprobar si estaban bien alimentados. Antes de marcharse y desearles un buen año, les dejaba un puñado de castañas asadas.
martes, 1 de mayo de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
los celtas y la magia de los arboles
Los bosques eran sagrados para los celtas, y los árboles eran considerados como una manifestación de la divinidad.
Abedul: la madera de este árbol se usaba para purificar las casas y los lugares sagrados, los hongos que normalmente lo atacan eran utilizados como pajas de escobas, que eran infalibles para barrer energías negativas.
Aliso: según la tradición celta un trozo de madera del aliso, servía para solucionar problemas emocionales y atraer el amor.
Sauce: por su flexibilidad y particularidad de regenerarse rápidamente, se utilizaba su madera en la creación de amuletos que favorecían la fertilidad y la salud.
Acebo: con él se realizaban talismanes que protegían contra los enemigos.
Un dato curioso ¿Quién no ha tocado madera alguna vez para evitar que se cumpla un pronóstico desagradable? La costumbre tiene su origen en un ritual celta, la leyenda cuenta que durante una tormenta, unos hombres observaron como un rayo caía sobre un árbol, desde entonces los árboles fueron considerados moradas de los dioses, y al tocarlos se obtenía la protección ante el acecho de un peligro.
Otra costumbre muy difundida y que también encuentra su explicación en los celtas, es la que asegura que la persona que encuentre un trébol de cuatro hojas gozará de buena suerte. Para los celtas el trébol, aunque sólo tuviera tres hojas, era un poderoso talismán que brindaba buena suerte y evitaba el mal de ojo, por supuesto, con una hoja más el poder del trébol se potenciaba. El número cuatro era importante debido a que eran cuatro las estaciones, cuatro los puntos cardinales, y cuatro los elementos. Sin embargo, con el paso del tiempo, el significado de las cuatro hojas se fue desvirtuando. En la actualidad subsisten dos interpretaciones, por un lado cada una de las cuatro hojas representan: amor, esperanza, fe y suerte, respectivamente; por otro lado la segunda interpretación afirma que la primera hoja a la izquierda del tallo trae la fama, la segunda la riqueza, la tercera el amor y la cuarta la salud. Además existe una versión que atribuye al trébol de cuatro hojas poderes proféticos y celestinos, esta dice que la mujer joven que encuentre un trébol de cuatro hojas se casará con el primer hombre que vea a partir de ese momento.
Abedul: la madera de este árbol se usaba para purificar las casas y los lugares sagrados, los hongos que normalmente lo atacan eran utilizados como pajas de escobas, que eran infalibles para barrer energías negativas.
Aliso: según la tradición celta un trozo de madera del aliso, servía para solucionar problemas emocionales y atraer el amor.
Sauce: por su flexibilidad y particularidad de regenerarse rápidamente, se utilizaba su madera en la creación de amuletos que favorecían la fertilidad y la salud.
Acebo: con él se realizaban talismanes que protegían contra los enemigos.
Un dato curioso ¿Quién no ha tocado madera alguna vez para evitar que se cumpla un pronóstico desagradable? La costumbre tiene su origen en un ritual celta, la leyenda cuenta que durante una tormenta, unos hombres observaron como un rayo caía sobre un árbol, desde entonces los árboles fueron considerados moradas de los dioses, y al tocarlos se obtenía la protección ante el acecho de un peligro.
Otra costumbre muy difundida y que también encuentra su explicación en los celtas, es la que asegura que la persona que encuentre un trébol de cuatro hojas gozará de buena suerte. Para los celtas el trébol, aunque sólo tuviera tres hojas, era un poderoso talismán que brindaba buena suerte y evitaba el mal de ojo, por supuesto, con una hoja más el poder del trébol se potenciaba. El número cuatro era importante debido a que eran cuatro las estaciones, cuatro los puntos cardinales, y cuatro los elementos. Sin embargo, con el paso del tiempo, el significado de las cuatro hojas se fue desvirtuando. En la actualidad subsisten dos interpretaciones, por un lado cada una de las cuatro hojas representan: amor, esperanza, fe y suerte, respectivamente; por otro lado la segunda interpretación afirma que la primera hoja a la izquierda del tallo trae la fama, la segunda la riqueza, la tercera el amor y la cuarta la salud. Además existe una versión que atribuye al trébol de cuatro hojas poderes proféticos y celestinos, esta dice que la mujer joven que encuentre un trébol de cuatro hojas se casará con el primer hombre que vea a partir de ese momento.
Ritual de la busqueda de la sabiduria.
Uno de los rituales celtas más conocidos es el de la búsqueda de la sabiduría dentro de uno mismo. Este ritual era muy practicado entre los jóvenes, que salían de su pubertad y debían convertirse en hombres; estos rituales celtas tenían muchas características mágicas ya que quienes los llevaban a cabo requerían de herramientas tales como símbolos, talismanes, velas, hierbas entre muchas otras cosas y básicamente consistía en que debían retirarse unos día (al rededor de una semana) e internarse en el medio de la profundidad de algún bosque.
Dicen las leyendas que una de las razones por las cuales la metodología de estos rituales celtas era de esta forma, era porque los jóvenes entraban en contacto con los seres elementales, quienes los ayudaban en su transición de pasar de la adolescencia a la adultez. En este sentido debemos destacar el hecho de que en los rituales celtas, los elementales: hadas, duendes, gnomos, ninfas, elfos, etc, eran parte fundamental, ya que representaban la esencia de la magia y lógicamente la esencia de la cultura. También, es importante tener en cuenta que dichos seres eran los guardianes de la naturaleza, por ello es que su presencia era fundamental en todos os rituales mágicos, ya que ellos establecen el contacto que los druidas necesitaban con la naturaleza, y por ello también, los seres elementales son parte fundamental de la cultura y la mitología celta.
Dicen las leyendas que una de las razones por las cuales la metodología de estos rituales celtas era de esta forma, era porque los jóvenes entraban en contacto con los seres elementales, quienes los ayudaban en su transición de pasar de la adolescencia a la adultez. En este sentido debemos destacar el hecho de que en los rituales celtas, los elementales: hadas, duendes, gnomos, ninfas, elfos, etc, eran parte fundamental, ya que representaban la esencia de la magia y lógicamente la esencia de la cultura. También, es importante tener en cuenta que dichos seres eran los guardianes de la naturaleza, por ello es que su presencia era fundamental en todos os rituales mágicos, ya que ellos establecen el contacto que los druidas necesitaban con la naturaleza, y por ello también, los seres elementales son parte fundamental de la cultura y la mitología celta.
miércoles, 18 de abril de 2012
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